Sabía usted que... El 19 de Abril de 1925, el día de la fundación del Colo-Colo David Arellano no estuvo por estar de gira con la selección Chilena.

1944- Una Batalla Campal, un Dictador Cubano y Colo-Colo quedándose con el Clásico.

Sáb, 12/26/2015 - 18:35

El campeonato de la Asociación Central del Fútbol Chileno de 1944 tuvo uno de los desenlaces más curiosos y polémicos del balompié nacional. Una batalla campal, repetición de un partido y la presencia del dictador cubano Fulgencio Batista marcaron las últimas fechas del torneo.

A las últimas dos fechas del campeonato de 1944 llegaron con opciones cuatro equipos: Audax Italiano, puntero, con 30 puntos, Magallanes y Colo Colo en segundo lugar con 27 y -con menos chances- la Universidad Católica, en el cuarto puesto, con 26 unidades. Por lo mismo, el clásico que disputarían el domingo 19 de noviembre de 1944 Magallanes y Colo Colo sería crucial para definir quién disputaría el campeonato en la última fecha con los itálicos.

Esto porque el conjunto de colonia ya había hecho la tarea doblegando por tres goles a cero a Santiago Wanderers, en Valparaíso, con lo cual se consolidaba en el primer lugar de la tabla y, de paso, quedaba con la primera opción de lograr el título.

De esta forma, el duelo entre los albos y la academia fue promocionado como una verdadera final que acrecentaba todavía más la rivalidad entre ambas escuadras, cuyas hinchadas eran de las más populosas en aquellos años.

Así se llegó al día del partido. El Estadio Nacional se encontraba repleto y el juego se caracterizó por la fricción y el juego rudo. Los ánimos poco a poco se fueron encendiendo y el árbitro del partido, el señor Humberto Reginatto, poco podía hacer para controlar a los futbolistas. Esta actitud beligerante se intensificó luego del primer gol de Magallanes. El 1 a 0 a favor de la academia sepultaba las opciones de los albos, lo que derivó en un descontrol del cuadro que por entonces dirigía el coach Luis Tirado.

Las primeras estrellas

No hablamos de cualquier Colo Colo, este equipo puede considerarse como el más exitoso de la primera mitad de la década del 40. Forjado bajo la férrea disciplina de Francisco Platko, el cuadro albo ya había cosechado triunfos brillantes como el campeonato alcanzado en el año 1941, con un futbol que revolucionó al balompié nacional.

Colo Colo Magallanes 1944

Escena del segundo partido entre Magallanes y Colo Colo en 1944.

La década del 40 marcó un antes y un después en el fútbol chileno. Fueron los años en que irrumpieron las tácticas y las estrategias, conceptos que ahora nos parecen elementales pero que, en aquellos años, eran ideas innovadoras traídas desde las lejanas canchas europeas.

En nuestro país dos hombres marcaron este cambio: Francisco Platko -un húngaro de tez recia y contextura gruesa que implementó, por ejemplo, la marcación al hombre y Alejandro Scopelli, técnico argentino de la Universidad de Chile que popularizó el famoso sistema MW.

Fueron además los años de las primeras estrellas, que fueron masificadas gracias al nacimiento de la mítica Revista Estadio. Figuras como Sergio Livingstone y Fernando Riera de la Universidad Católica, el zaguero Humberto Roa de Audax Italiano, Atilio Cremaschi de la Unión Española, el argentino Carlos Orlandelli de Magallanes y el capitán de Colo Colo, el centro forward Alfonso Domínguez eran portadas habituales de la flamante publicación.

Regresando al partido, el favorito aquella tarde de domingo del 19 de noviembre de 1944 era Colo Colo y eso lo sabían los jugadores que no podían salir de su asombro al ver cómo el título se les escapaba de las manos y, peor aún, ante su más clásico rival.

Eso hasta el minuto 80 de partido. Una fuerte entrada de un jugador de Magallanes desembocó en una batalla campal de la que incluso se hicieron parte los espectadores que repletaban las graderías del Estadio Nacional. Ni siquiera la presencia policial pudo contener a la turba que obligó al árbitro Humberto Reginatto, a tomar la decisión de suspender el partido y, de paso, darle un tanque de oxígeno a las aspiraciones albas de lograr un resultado que le permitiera seguir con chances en el campeonato.

La Polémica determinación

¿Qué ocurrió finalmente con el partido? En una medida muy criticada, y a todas luces, polémica, la Asociación Central de Fútbol Chileno decidió repetir el encuentro con el marcador en cero, es decir, todo lo que ocurrió el domingo 19 de noviembre quedaba en el olvido.

Esta determinación fue fustigada duramente por la prensa nacional de la época: “Es una vergüenza para el fútbol” rezaba la editorial de Revista Estadio expresando la molestia no solo de los periodistas, sino que de toda la afición.

Pero la decisión fue irrevocable y los dirigentes interpretando el reglamento ofrecieron parte de la recaudación de este nuevo partido para ir en ayuda de instituciones de beneficencia y servicio social como la Cruz Roja.

¿Qué dijo Magallanes? Nada, pese a ser los más perjudicados con la idea, no hubo mayores reparos, ¿la razón?, a ellos también les tocaría una tajada de la venta de entradas, por ende, primó el dinero por sobre lo deportivo.

El pelotazo de Batista

Así fue que, sin mayores reparos, se jugó de nuevo el partido. Otra vez el Estadio Nacional estaba repleto y, para que no existieran dudas acerca de la probidad e imparcialidad de la dirigencia, se optó por dotar de un aire de mayor solemnidad al encuentro.

Fulgencio Batista

Fulgencio Batista acompañado de dirigentes de la Asociación Central del Fútbol

Se invitó especialmente al mejor árbitro argentino de la época, Bartolomé Macías y, además, acudió al palco del principal recinto deportivo del país el ex presidente y futuro dictador de Cuba, Fulgencio Batista.

Batista era un aficionado al fútbol. Fue uno de los gestores de los intentos que hubo en esos años en la isla por sacar adelante una liga profesional y aprovechaba las giras por los países más futbolizados para observar en vivo lo que provocaba en las masas este incipiente deporte.

Por lo mismo aceptó encantado la invitación que le efectuó la dirigencia de la Asociación Central de Fútbol Profesional e incluso se ofreció para efectuar el puntapié inicial del partido, acción que fue vitoreada por los asistentes al campo del Estadio Nacional.

Luego de esto Batista volvió a su cómodo palco y se aprontó, junto a 70 mil espectadores más, para ver una nueva edición del clásico Colo Colo – Magallanes.

Otra vez 11 contra 11 a estadio repleto.

Desde el pitazo inicial el cacique dominó el encuentro. Con un efervescente apoyo desde las gradas, el equipo salió con un ritmo avasallante, mientras que los jugadores de Magallanes mostraban un juego errático sin conexión entre la defensiva y la ofensiva.

Sin embargo Colo-Colo no daba con el gol, y pese a las múltiples llegadas no lograban expresar en el resultado el buen juego que hasta ese momento exhibía el cuadro dirigido por el coach Luis Tirado. Todo empeoró cuando “el chorero” José Avendaño anotó el primer gol para Magallanes luego de un rebote en el área contraria. El Cacique jugaba mejor, pero nuevamente era la Academia quien pegaba el primer golpe.

Colo Colo Magallanes 1944 2

El arquero de Colo Colo José Sabaj es paseado en andas luego del partido

De ahí en más el partido fue un monólogo, Colo Colo atacaba y atacaba y Magallanes no encontraba respuesta al aluvión de cargas del equipo rival. Por eso no extraño que, luego de un lanzamiento de esquina, el balón se soltara de las manos del arquero académico y rebotara en el half Francisco Las Heras provocando el autogol que marcó el empate transitorio. Explotaba el Nacional.

Los jugadores albicelestes aún no se recuperaban cuando una larga carrera del colocolino Juan Aranda por la derecha terminó en un zapatazo que se coló en el arco del portero Macías decretando el definitivo 2 a 1 a favor de los dirigidos por Tirado. Un verdadero golazo.

Fin del partido y la invasión de agradecidos hinchas Colocolinos que inundan el césped del Estadio Nacional.  En premio a los jugadores por su esfuerzo y perseverancia los llevan en andas al palco presidencial donde se les hizo entrega de un trofeo (en disputa aquella tarde) de manos del propio Fulgencio Batista.

En la fecha siguiente y con el impulso anímico que le significó este partido, Colo Colo se impuso 3 goles a 1 frente a Audax Italiano, titulándose campeón, por cuarta vez, del campeonato de la Asociación Central de Fútbol.