Con bastante tristeza, molestia y hasta vergüenza ajena he leído las declaraciones del presidente de Blanco y Negro S.A., Carlos Tapia, en respuesta a los dichos del dirigente de Azul Azul, José Yuraszeck, publicadas ambas por La Tercera, el día viernes 29 de junio recién pasado; y que tienen relación con el porqué de los dispares momentos, tanto institucionales como deportivos, que viven ambos clubes. Al respecto, y ante el cuestionamiento hecho por Yuraszeck sobre la calidad de hinchas de los dirigentes de la concesionaria que administra a Colo Colo, el cual hace referencia puntual a lo que significa guardar fidelidad a toda prueba hacia una camiseta, más allá de los resultados deportivos, Tapia responde que "las personas tienen derecho a cambiar de opinión", lo cual según su particular punto de vista serviría para “ser más felices, perfeccionarse y disfrutar de más éxitos deportivos”. Siguiendo esta absurda lógica, los colocolinos que durante más de 2 años hemos debido presenciar el lamentable espectáculo de una debacle que aún esperamos pueda ser revertida, deberíamos cambiarnos al color de temporada para, precisamente, “ser más felices y disfrutar de más éxitos”.
Como hincha del club popular, y ante estas declaraciones me queda absolutamente claro que el señor Tapia no tiene idea lo que significa ostentar el cargo que tiene, ni donde está, y mucho menos merecimientos, más todavía cuando intenta homologar esta situación con el actuar de quienes, en otras esferas y movidos por la conveniencia, deambulan desde una tienda política a otra. La evidente demostración de este criterio oportunista es lo que ha provocado, con justa razón, que millones de hinchas albos no nos sintamos representados por esta administración, pues mientras los dirigentes de Azul Azul, que además de ser empresarios se sienten comprometidos afectivamente con el club, compatibilizando coherentemente criterios para hacer del negocio la consecuencia de un buen rendimiento deportivo (esto es, ganando partidos y campeonatos, jugando al ataque y dando espectáculo, llevando por ende más gente a los estadios, generando recursos por auspicios, venta de jugadores y premios en dinero por llegar a instancias importantes en distintos torneos), Blanco y Negro ha optado por una línea diametralmente opuesta en la que se refleja incompetencia y nulo sentimiento hacia la camiseta, mediante operaciones comerciales carentes por completo de algún criterio o aspiración deportiva, siendo en ambos casos los resultados a la vista el testimonio irrefutable de las consecuencias de ambos procederes. Por último, y siguiendo la línea argumentativa del Sr. Tapia, sería bueno que él y el resto de los dirigentes que puedan sentir de la misma forma busquen otro club donde poder ser más felices, haciendo con ello también más felices amillones de hinchas del club popular, los que estamos cansados de seguir presenciando este festival de equivocaciones cometidas por una gestión inspirada en cualquier cosa, menos en un verdadero amor por el equipo más grande de Chile.
José Miguel de Pujadas Guzmán
Periodista